El cine que te espera

Desde que un desconocido José Luis Garci ganara el premio de la academia de Hollywood a mejor película extranjera por Volver a empezar en 1982, convirtióndose en la primera obra de origen hispano en conseguir este galardón, hasta los recientes éxitos de actores latinos totalmente establecidos en el star system estadounidense, Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona, y Javier Bardem por No es paí­s para viejos, que cosecharon sendos premios a mejores actores secundarios en 2009 y 2008 respectivamente, el cine en lengua española ha vivido una fase de reivindicación hasta alcanzar el reconocimiento que se merece en el siglo XXI.

Y si estos dos últimos años han sido los actores españoles los guiaban un ojo en la alfombra roja de Los Angeles, los anteriores fueron para el renacimiento pleno del cine mexicano con su punto máximo en 2006 cuando sus tres más reconocidos directores llevaban películas de grandes presupuestos, distribución internacional y temáticas comprometidas como la inmigración o la Guerra Civil española a la gala de los Oscars. Babel de Alejandro González Iñárritu, El laberinto del fauno de Guillermo del Toro y Children of Men de Alfonso Cuarón lo representaban la consumación del buen trabajo que llevaban realizando estos creadores durante años, prueba de ello son sus alabadas cintas previas 21 Gramos (2003) o Amores perros (2000) de González Iñárritu; Hellboy (2004) o El espinazo del diablo (2001) de Del Toro y Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004) o Y tu mamá también (2001) de Cuarón.

Pero estos filmes y la presencia constante de actores, directores y películas con temática hispana en la meca del cine no es un producto de un día.  Muestra de ello es la dirigida por el brasileño Walter Salles, Diarios de motocicleta (2005) que se concibe bajo la idea de comunidad e igualdad entre los pueblos latinoamericanos a través del viaje del Ché.  En esta ocasión la academia estadounidense premiaba al uruguyo Jorge Drexler, por la música original del film que fue interpretada en la gala por Carlos Santana y Antonio Banderas, uno de los grandes artífices de la apertura del cine mainstream de Hollywood al contexto hispano mediante películas como Los reyes del mambo (1992) o La casa de los espíritus (1993).

Poco antes aparecería la coproducción colombo-estadounidense María llena eres de gracia (2004) de Joshua Marston que daba a conocer a una joven promesa como Catalina Sandino Moreno en su papel de mula llevando cocaína a Estados Unidos.  Ese mismo año, la sensible visión de la muerte que presentaba Mar adentro del español Alejandro Amenábar ganaba el premio a la mejor película extranjera, el anterior Pedro Almodóvar recibía todo tipo de halagos por Hable con ella culminando con los galardones a mejor guión original y mejor director, premio que rara vez se concede a un extranjero.  El biopic Frida se estrenaba en 2002 suponiendo el establecimiento de Salma Hayek como una de las estrellas de Hollywood después de llevar varios años actuando en películas comerciales estadounidenses.

Obras de ambientación hispana como El crimen del padre Amaro (2002) de Carlos Carrera, llegaban con fuerza a la sección de película extranjera presentando en sociedad Gael García Bernal, que junto con Diego Luna se han hecho un hueco y han forjado una reputación de actores dedicados que combinan sus proyectos con las llamadas del tío Sam.  La maravillosa cinta argentina El hijo de la novia (2001) de Juan José Campanella también alcanzará la nominación al cambio de siglo y en el milenio Almodóvar recibía su segunda estatuilla de su carrera por Todo sobre mi madre. Después de haber fracasado Garcia en un segundo intento por conseguir el galardón a la mejor pelí­cula extranjera por El abuelo en 1998 y anteriormente Montxo Armendáriz con Secretos del corazón, todas ellas preocupadas por el concepto de la familia cada una en su muy diferente estilo.

No se iría con las manos vacías el cubano Tomás Gutiérrez Alea en 1994 en su agridulce crítica del fiasco de la revolución con Fresa y chocolate, ni tampoco Fernando Trueba que recogía premio con Belle epoque dos años antes; algo que no pudo conseguir previamente el puertorriqueño Jacobo Morales con Lo que le pasó a Santiago (1989).  De nuevo era Almodóvar uno de los más asiduos a la categoría de mejor película extranjera el que en 1989 se llevará su primer premio por la comedia surrealista de tanto calado en la costa este norteamericana Mujeres al borde de un ataque de nervios.  Así la década de los 80 fue de especial visibilidad para el cine hispano que comenzaba a acercarse tímidamente al mercado internacional de la mano de los Oscar con películas como Asignatura aprobada (1987) de José Luis Garci, Carmen (1986) por Carlos Saura, o la cinta que confrontará la desgraciada historia fraticida de las dictaduras militares de argentina La historia oficial (1985) de Luis Puenzo, que se llevará el premio; suerte que no tuvo la nicaragüense Alsino y el condor (1982) de Miguel Littín.

Esta retrospectiva del cine en español de los últimos 30 años no es más que la punta del iceberg de la cinematografía hispana.  Si bien la todopoderosa academia estadounidense pone en el mapa a todo el que es nominado y, cual Midas fuese, convierte en oro poéticamente todo lo que toca, también es cierto que estas películas lo son una muestra de la calidad y diversidad del cine hispano.  Este es el cine que te espera, este es nuestro cine.

Autor: Jorge Gonzalez del Pozo

  • Share
This entry was posted in Art & Music, Español and tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Add Comment